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diy: capazo con piña de lentejuelas

Lo mío con las piñas no es amor, no es amor, es una obsesión… Y lo seguiréis comprobando en los próximos días. Pero es que cuando Real Fábrica me envió este preciosísimo capazo, supe que tenía que customizarlo y que la fruta sería la protagonista. ¡No se me ocurre mejor combinación para el verano!

Adoro los capazos de su tienda porque son auténticos, tradicionales, de esos que huelen a pueblo y a naturaleza. Nada que ver con los que encontramos en las grandes superficies. Además tiene muchos modelos distintos (pssshht, pssshht, yo tengo otro entre mis manos que ya estoy customizando también).
Pasaba de hacer la típica customización con pintura chalk paint o la cinta de madroños colgando, quería algo más original. Y dada mi ya mencionada obsesión por las piñas… Lo tuve claro. ¡Con lentejuelas!
No soy yo muy fan de las lentejuelas y no suelo usarlas mucho, pero la verdad es que el resultado me tiene enamorada. Yo hice una piña, pero es un proceso que podéis aplicar a cualquier otra fruta o dibujo. Para hacerlo, necesitaréis:
– Tira de lentejuelas cosidas (como tengas que ponerlas una a una te puede dar algo)
– Capazo
– Pistola de pegamento
De forma opcional:
– Bastidor
– Tela vieja
Digo opcional, porque podéis hacerlo directamente sobre el capazo, pero yo preferí realizarlo en una tela por si no salía bien o me equivocaba… Que me daba mucha pena estropearlo. El bastidor es para mantener la tela tensa. Si no tenéis, podéis hacerlo sin él, teniendo cuidado de que no se mueva mucho.
Os recomiendo que dibujéis con un lápiz la forma que queréis hacer, os será más fácil y os guiará en todo el proceso. Para la parte amarilla, comencé por el centro y fui rodeando ese inicio hasta que me gustase el tamaño.

Consejo: procurad usar una pistola que no caliente demasiado el pegamento, ya que lo tendréis que tocar muchas veces y os podéis quemar.

No os preocupéis si no queda perfecto, si se os quedan muchos pegotes (en las fotos veréis que yo no me quedé corta)… Puego podéis solucionarlo aplicando una segunda vuelta en las zonas más feas. En la zona verde preferí hacer primero el contorno y luego rellenar, porque no sabía cómo me iba a quedar finalmente. Pero creo que salí bastante bien del paso 😛
Una vez terminado, dejamos bien secar el pegamento, y podemos quitar con la mano los hilitos que se han ido quedando pegados. Después, recortamos la tela, procurando que se vea lo menos posible en los bordes. Nos quedará como un parche.
Ya solo queda pegarlo sobre el capazo (yo lo hice también con la pistola de pegamento) ¡y ya tenemos nuestro cesto de piña!
Me habría encantado haberle hecho una sesión de fotos en la playa, pero no ha podido ser. ¡Espero poder llevármela pronto! Porque estoy encantada con el resultado.
¿Qué os parece?
P.D: Sí, si os fijáis, en la toalla también hay piñas… ¡No tengo remedio! 😛

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