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Tuneo de una silla de mimbre

¿Cómo os va la vida?. A nosotros la verdad es que se nos esta haciendo un tanto extraño volver a escribir un post………..hemos desconectado tanto de esta tarea que estamos totalmente fuera de onda y es casi como cuando escribimos nuestro primer post………..allá hace tres años ;-D

 

Hoy os queremos enseñar de que manera tan sencilla hemos «tuneado» una silla de mimbre como dice Ana Belén del Blog crea, construye, recicla, restaura de la marca «delcon», es decir «del-contenedor.» Nos encanto esta definición y ya la hemos incluido en nuestro vocabulario de basurillas reciclators ;-D. Pero bueno que nos liamos nosotros solos……………¡¡vamos a por este sencillo diy!!

Materiales:

  • Silla de mimbre.
  • Pintura chlaky paint y barniz para parquet.
  • Tinte de tono roble.
  • Camisa vieja o cualquier tela que tengáis por casa y os guste y relleno para cojines.
  • Pintura para tela de colores variados.
  • Corcho de botella de vino, pinceles, tijeras, lapiceros.
  • Lejia, agua, estropajo, cepillos y barreño.
  • Máquina de coser (opcional).

 

Esta monada de silla se la encontró Natalia en un contenedor de basura cercano a nuestra casa un día que iba a trabajar y creemos que la encontró entre otras coas porque suele salir muy pronto de casa…………….¡¡seguro que sino esta preciosidad hubiera volado del contenedor!! ¿a que si?. Como veis a Jaspi también se lo pareció 😉

 

Como veis la silla es para niño (ya nos hubiera gustado que fuera de mayor porque nos chifla ^_^) así que decidimos regalársela a una niña pequeña de la familia, aunque la sensación final ha sido un poco agridulce, aunque nos vais a permitir que no os contemos toda la historia ;-(.

 

Lo primero que hicimos, después de requete enseñarla por instagram porque nos encanto el hallazgo, la verdad es que nunca nos habíamos encontrado una cosa tan chula y en tan buen estado en la basurilla ;-D. Y una vez hecho eso la limpiamos a conciencia con un cepillo de dientes y una esponja y agua al que echamos un chorrito de lejía. Estaba en bastante buen estado hasta en ese aspecto, pero mejor prevenir que lamentar 😉

 

La dejamos secar al sol y una vez seca utilizamos el tinte rebajado un poco con agua para teñir las maderas de la parte de abajo del asiento que eran muy bastas y daban mucho el cante. Y aprovechamos también para darle una pasada con un trapo empapado en ese mismo tinte para darle un poco de brillo al mimbre de toda la silla.

 

Ahora ya la teníamos lista para hacer lo que mas nos gusta que es experimentar con las pinturas y eso fue lo que hicimos. Primero la queríamos dar un toque mas auténtico al asiento y para eso lo que hicimos fue pintar a modo de tiras tejidas en naranja y blanco. Como es de plástico lo primero que hicimos para asegurarnos que la chalky agarraba bien fue darle una mano de imprimación multiusos y una vez seca fuimos pintando las tiras de un sentido en blanco y las del otro en naranja.

Le dimos un par de manos de ambos colores porque la chalky no cubría muy bien. Quizá hubiera sido mejor dar esmaltes al agua, pero solo teníamos de color blanco y ya sabéis que solemos reutilizar en la medida de lo posible los materiales que tenemos 😉

Al mimbre le queríamos dar un toque de color pero sin que dejara de tener la esencia de las sillas de mimbre así que decidimos pintar solo las patas en el mismo color naranja que el asiento ;-).

 

Para proteger la pintura tanto del asiento como de las patas le dimos una mano del barniz de parquet que utilizamos habitualmente 😉

 

En si la silla ya estaría terminada, pero para darle un toque mas acogedor y puesto que se la queríamos regalar a una niña le hicimos un cojín con una camisa que teníamos por casa. Aquí entro en juego Sergio de lleno porque en este equipo es el que maneja la máquina de coser con total soltura.. Como en este otro cojín, y en alguno mas que no tenemos publicado, decidimos aprovechar los botones de la camisa para evitar tener que colocar cremalleras y cierres. Le hizo también unas travillas para poder atarla a la parte posterior de la silla y que no se caiga.

 

Y por último para dale un toque mas infantil le pintamos unos lunares con pintura textil de diversos colores con un corcho de botella y las repasamos después con un pincel para quitar el exceso de pintura y que los lunares quedaran mas redonditos.

 

Y bueno con un par de detalles le habíamos dado un aire mucho mas alegre a esta preciosa silla de mimbre ¿que os parece?

 

 

 

 

 

 

A nosotros nos encanta como ha quedado, nos parece una auténtica monada y aunque no conocemos a la persona que dejo esta silla preciosa y en tan  buen estado en el contenedor nos gustaría que la pudiera ver ahora.

Y también nos gustaría que la gente dejara de pensar que por coger objetos de los contenedores uno ya es un «bicho raro» y es que no todo lo que uno se puede encontrar en un contenedor tiene porque estar en estado de ruina, sucio, asqueroso y destrozado.

Necesitamos creer que el mundo y nuestra forma de vida puede llegar a ser mas sostenible sin tener que ser un bicho raro por ello……………bueno o mejor aún seguir pasándolos tan bien siendo este tipo de «bichos raros» ;-D.

Siendo conscientes de que hay objetos que con una limpieza y un poco de imaginación pueden convertirse en objetos de los que seguir disfrutando por mucho mas tiempo……………….que lo que a unos ya no les sirve a otros les viene muy bien.

 

Y bueno que nos liamos y nos ponemos trascendentales y a ver si nos vamos a olvidar de llevar esta idea a los viernes handmade de Little Kimono 😉

 

Besotes y hasta el próximo post.

Sed felices.

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