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diy: bandeja de nube

Sigo a tope con las manualidades con la pasta de modelar, que ya os conté que me tiene enganchada. Así que hoy os traigo un nuevo tutorial: una bandeja con forma de nube. Claro, que podéis hacerla con la forma que más os guste… ¡Faltaría más!

La pasta de modelar es genial porque no necesita horno, solo tiempo, y una vez seca, se queda totalmente dura, como si fuese cerámica. Eso nos da mucho juego. Ya lo usé haciendo adornos navideños y estos pendientes. Esta vez me atreví con una pieza más grande, y pensé en hacer una bandejita mona.

Para hacerlo, necesitaréis:
Pasta de modelar. Hay distintas marcas, os valdrá cualquiera. También hay varios colores, la que me gusta es la blanca. No confundir con la pasta fimo, que requiere horneado.
Barniz. Estuve informándome sobre las diferentes opciones, y me decanté por Decopatch Aquapro, porque es totalmente libre de ácidos, resistente al agua, y, lo más importante para mí, puede entrar en contacto con los alimentos. Ya que íbamos a hacer una bandeja… Que la hiciéramos sin riesgos. Además, cunde mucho y así podré hacer más manualidades con ella para la cocina. Comparé diferentes precios y tiendas, y al final lo hice en Amazon (aunque creo que ahora ha subido de precio). Si conocéis otro que cumpla estas características, ¡contádmelo!
Una cuchilla o cúter
Un pincel
Lija

Para comenzar, cogemos la pasta (yo usé un poco más de la mitad de un paquete), la amasamos un poco y con un rodillo (si tenemos) la extendemos sobre una superficie lisa, dejando un centímetro de altura aproximadamente. Antes de marcar la forma, os recomiendo que levantéis toda la lámina y le deis la vuelta, para que luego no se quede muy pegada. Con una cuchilla, marcamos cómo queremos que sea nuestra bandeja. Luego, retiramos los restos y ¡listo! Ya solo tenemos que dejar secar.

Al ser una pieza grande, y algo gorda, tardará en secar. Para que quede perfecta, yo os recomiendo que la dejéis unas 48 horas. Y si podéis ponerla al aire libre, mejor. Veréis que, conforme se seca, se irá blanqueando.

Una vez seca, la lijé un poco para que quedase más lisa y eliminar los desperfectos. Tampoco me esmeré mucho, y es un material que se pule con mucha facilidad.

El siguiente paso es aplicar el barniz. Como veis, cuando lo expando la pasta se «moja», pero luego al secar se queda de nuevo con el color original. Así podemos saber por donde hemos aplicado barniz y por donde no 😉 Para asegurar la protección, una vez seco el barniz, le di una segunda capa (en esta segunda, la pasta ya no se mojaba, lo cual era señal de que ya estaba protegida 🙂

Dejad que seque bien para que vuelva al color original y el barniz se vuelva totalmente transparente. Al final, el resultado será una bandeja protegida, repelente al agua, y que pueda entrar en contacto con alimentos. Además, el barniz que compré es totalmente mate, así que no brilla nada, el acabado es muy mono.

Truco: si no queréis una bandeja, cuando esté blanda, podéis hacer unos agujeros a la pasta y usarla para colgar en la pared

¡Y terminado! Ya tenemos nuestra bandeja, de lo más mona y además muy resultona para las fotografías, ¿no creéis? 🙂

¡Esto de la pasta de modelar es un vicio!
¿Qué os ha parecido?
¡Besos!

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