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Customizar maletitas de cartón

Hace unas semanas se pusieron en contacto conmigo desde Handbox para participar en un nuevo desafío de la mano de Livingo.

Consistía en elegir un producto de Livingo entre algunas opciones y “tunearlo” para darle una nueva vida.

No me puede resistir a este conjunto de maletitas en colores pastel  y cuando las tuve en mis manos y vi sus acabados, su capacidad y sus colores supe que había acertado.

No me atreví a decorarlas mucho por fuera porque eran preciosas tal y como estaban. Solo me decanté por hacerle un bordado en punto de cruz en la tapa de la más pequeña.
Si queréis el patrón podéis descargarlo aquí.

 

Los pasos que seguí fueron muy parecidos a los que ya os mostré cuando bordamos la libreta aquí, solo que al ser el cartón más grueso tuve que sustituir el punzón por un martillo y un clavo para marcar los agujeros.
Para que no se me doblara la maletita la rellené de tela hasta que estaba segura de que esta amortiguaría los golpes.
A partir de ahí todo fue coser y bordar (nunca mejor dicho).

 

 

Una vez acabada faltaba la fase B, ¿qué uso le daríamos a la maleta?.
Quería que fuera algo más que para guardar cosas y se me ocurrió que como las maletas sirven para viajar y estamos ya con la cabeza en las vacaciones,…darle un nuevo uso como maleta para guardar recuerdos de viaje.

Para eso corté un trozo de cartón con la forma de la tapa (unos milímetros menos para que encajara bien) y la forré con tela polar para hacerla blandita. Cuando estuvo seco la forré otra vez, esta vez con una tela estampada preciosa a juego con el color de la maleta. Solo tuve cierta precaución en los bordes para que no me quedaran arrugados, pero la verdad es que fue muy fácil.
Después le hice dos agujeros con un punzón por donde tenía que pasar el cordel para montar mi tenderete. Pasé la cuerda y pegué el cartón en su sitio ayudándome de cinta doble cara.

Luego solo quedó decorarla, con los recuerdos de algunos de mis viajes, espero ir llenándola poco a poco con souvenirs que encuentre por el mundo.

 

La segunda maleta la tenía un poco más clara: Quería un costurero. Siempre me han parecido preciosos esos costureros tan colocaditos y tan conjuntados que veo por la red, pero la verdad es que yo soy un desastre, así que me dispuse a hacer un costurero con “lo básico” que pudiera tener siempre a mano.

Como en la maleta anterior también forre unn cartón de una tela bonita, esta vez sin forro polar porque no necesitaba que fuera blandita.
Con ayuda del punzón fui haciendo agujeros ahí donde quería colocar las bobinas y los botones e iba pasando un hilo elástico para sujetarlos.
Una vez acabado solo quedó pegar el cartón en la tapa con la cinta doble cara.

 

La tercera ya fue más complicada hasta que me vino la inspiración un día que pasé por un centro de bricolaje y ví esas patitas del mismo color que el asa de la maletita que me quedaba. Así que decidí convertirla en macetero o centro de mesa, pero con unas patas decorativas.

Para poner las patas solo tuve que perforar la maletita (con todo el dolor de mi corazón, pero la ocasión lo requería) y pasar las patas. Las fijé con una tuerca para que no se salieran y listo!!!.

 

Solo quedó llenarla de plantas. Para que no se estropeara el cartón de la maleta con la humedad metí cada maceta en una bolsa se plástico y así no habría peligro de que se mojaran.

 

 

¿Qué me decíis? ¿Cúal es vuestra favortita?.
Estoy esperando impaciente nuevos desafíos de Handbox, como este de Livingo.

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