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Caja de vino reciclada con chalk paint y tela

La niña lleva dos meses escribiendo la carta a los Reyes Magos. Cada vez que sale un anuncio en la tele lo apunta, de momento van cuatro folios y eso que todavía no llegaron los catálogos de juguetes. Algunas veces me los enseña para que le diga lo aplicada que es y lo bien que escribe y yo además aprovecho para intentar (infructuosamente) meterle en la cabeza eso de que a los niños que piden muchas cosas les traen sólo una porque hay que acordarse de los demás niños del mundo. Ella me mira muy seria y luego mira las hojas y luego vuelve a mirarme a mí y me dice que no es tanto como parece porque es papel reciclado y sólo puede escribir por una cara.
He contado seis Barriguitas con sus correspondientes complementos (lo más pequeño que llevan es una autocaravana) y tres Nancys. Al final no sé cómo lo resolverán sus satánicas majestades pero por si acaso entre tanta galleta y tanto turrón y tanto chupito y tantas cosas que les dejan para reponer fuerzas se hacen un lío y acaban trayéndole semejante cacharrada, he preparado una caja grande y resistente para albergar a esa familia numerosa porque estoy segura de que en cuanto lleguen los nuevos los veteranos querrán irse a vivir con ellos, y si no, al tiempo.
La caja es de esas de madera que traen unas cuantas botellas de vino, si andáis atentos esta temporada seguro que veis muchas por ahí. Se me ocurrió pintar el interior con chalk paint y forrarla por fuera con una tela que me gustó mucho porque tiene el fondo color chocolate oscuro y círculos de diferentes tamaños en mint y eso crea un contraste muy llamativo, y este ha sido el resultado.

¿Qué os parece cómo ha quedado? A mí me gusta mucho sobre todo por el color, qué puedo decir de mi adorado mint. Ya veis qué segunda vida tan buena le hemos dado a una caja de madera y qué bonita ha quedado además.
¡Pasad un feliz día!

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