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Porque somos únicas: descubriendo el valor de lo auténtico

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Hace unos días, cuando se pusieron en contacto con el blog los chicos de Garnier, lo cierto es que no me lo podía creer… Muy emocionada con la posibilidad de colaborar con una marca con tanta trayectoria y que todos conocemos, pero al mismo tiempo, un tanto cauta. Y es que, siempre pienso mucho en vosotros, los que pasáis por el blog, a la hora de aceptar colaboraciones… Me preguntaba si encajaba con lo que esperáis del blog y con lo que suelo publicar. Si estaría fuera de lugar en un blog DECO, o si aportaría valor (que de eso se trata siempre).
Sin embargo, nada más recibir la info de la campaña, no podía estar más contenta y asombrada! Y es que la nueva gama de productos de Garnier, Original Remedies, me proponía un reto genial: parar un momento, reflexionar, pensar tranquila y compartir en el blog aquellos instantes que considero auténticos. Los de verdad. Los que atesoro ahora y me guardo para mañana. Y eso sí que me apetecía y mucho. Eso es perfecto para cerrar capítulo antes de las vacaciones :).
Porque al final, somos un poco lo que vamos decidiendo en el día a día. En cada pequeño detalle. Cuidar a los nuestros, cuidarnos a nosotras, cuidar lo que comemos y bebemos, mimar nuestro cuerpo, atender a lo básico y olvidarnos de tantas y tantas cosas que nos agobian a diario. Original Remedies es la línea capilar que vuelve a lo original, a aquellos ingredientes de los jabones de antes. Esos que nos cuidan y no hacen daño a nuestra piel, ni a nuestro entorno. Los remedios de toda la vida, vamos: miel, arcilla con limón… Adiós a tanta química (no te echaremos de menos!).
Y de eso va este post. Mi pequeña aportación a esta filosofía a la que me uno sin pensarlo: viva la slow life. Pero de verdad de la buena. Toca hacer un alto en el camino para echar la vista atrás y resumir qué cosas son importantes y de verdad en mi vida. No sé vosotros, pero a mí me emocionan este tipo de “listas de instantes vitales”. De hecho, me ha encantado repasar el Instagram del blog (todas las fotos que comparto en el post son de esta red social, porque en el fondo, mi muro está lleno de ratos auténticos que valoro) e ir cogiendo y capturando recuerdos. Cosas que he sentido y siento mías, y que siempre están ahí.
Quedarse con lo de verdad, eliminar ingredientes que nos atan y sólo son artificio, cuidar lo esencial porque es más auténtico, es lo que al final nos libera.
Yo lo siento así y cada día lo tengo más claro. En todos los aspectos de la vida.
Y vosotras… ¿Os animás a compartir  y a cuidar lo que de verdad importa??

Buen día!

Coralia.

Hay muchos momentos, como os decía, que me han emocionado al repasar las fotografías de Instagram, sin embargo, sin duda alguna, los que me sacan una sonrisa más grande son los que comparto con mis chicos. No puedo vivir sin ellos. Es así de sencillo.

Un chucho gigante con mi niño…
Un mimo baboso de mi perro…
Un mamá ven ya…
Un peque peleando por acurrucarse en tu cama por la noche… Ay, qué miedo!
Un #perritoloco que duerme siempre a tu lado
Unas albóndigas que se queman… Luke se lo come, mamá!
Un minuto en el que son críos y al siguiente, se hacen mayores…
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Amor incondicional y sin fisuras que no conoce límites 🙂 Auténtico!
Lo de verdad está en las pequeñas cosas. Cada día lo tengo más claro.
Antes, durante años (no sé muy bien por qué) siempre pensaba en lo que vendría después… Es difícil explicarlo, pero aun que estuviera viviendo algo estupendo, en el fondo, tenía la cabeza en lo siguiente.
···
Más vale tarde que nunca, hoy tengo claro que comerse esas primeras fresas de temporada, ver a tu peque hacer el ganso y crear un personaje de la nada, merendar una tarta en un café de Berlín… Son los momentos que merecen la pena. Nunca me canso de ellos 🙂
Y lo que viene después, pues llegara eso: después!

A veces, los mejores rincones, los más impactantes, los auténticos, los tenemos a la vuelta de la esquina. En muchas ocasiones nos quejamos (yo la primera) de la falta de tiempo y recursos para irnos bien lejos y desconectar… En fin.
El paraíso puede estar a dos minutos de casa, tan solo hay que descubrirlo.
Últimamente ando muy metida en esa filosofía y no quiero perderme más cosas delante de la pantalla del ordenador, agarrada a una escoba, o haciendo de cocinillas…
Tengo muy claro qué cosas son las que no puedo saltarme al final del día (veremos lo que dura).
En el fondo es así: todos somos un poco eclécticos si queremos ser fieles a nosotros mismos.
Lo sabe cualquiera que haya decorado varias casas y tenga ya una cierta edad.
No te gusta lo mismo a los 20 que a los 30. No te quiero decir a los 60.
Tampoco tenemos las mismas necesidades vitales.
Sin embargo, algunas piezas, esas que nos enamoraron de corazón, no queremos perderlas y las vamos arrastrando mudanza tras mudanza, cambio tras cambio.
Las actualizamos, las adaptamos, las pintamos, las retapizamos y… perfectas!
Para mí, lo que de verdad importa en DECO es ser fiel a una misma. Conocerse.
Adaptar la moda y la tendencia del momento a lo que somos y necesitamos.
Creo que ese es el secreto para no aburrirnos de nuestra casa 🙂

···
Me ha encantado compartir con vosotras este tipo de post más personal.
Creo que volver a los orígenes, a las cosas naturales, el trabajar con nuestras manos (ya sabéis que soy fan total del DIY) es un valor añadido en un tiempo donde todo lo podemos encontrar hecho.
Por eso esta campaña de Original Remedies me gusta y comparto su idea:
lo original es lo que estábamos necesitando 🙂

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diy: un tarro con recompensa

Todos nos merecemos un premio, y eso es una razón como un templo. Somos todos únicos, estupendos, excepcionales, trabajadores, y lo más de lo más. Así que llega la última hora del día, y hay que darse un capricho. Ya sea porque has trabajado genial, has cumplido los objetivos del día, has conseguido no estrangular a esa persona que te saca de quicio, o como yo, tienes pensado empezar con comida sana, pero el dulce te pierde… ¡¡nos merecemos todos un premio!!

Os explico. No comer pan, o pasta, o galletas en el desayuno, no me importa. Pero el dulce me puede! Así que, como no es régimen oficial, cada día que me mantenga a raya, me daré un premio: ¡Una chocobola! Jajajaja. De esa forma, resistiré las tentaciones del día sabiendo que por la noche habrá premio (tontería mu tonta, I know).

 

Y todo este rollo os lo cuento, para enseñaros el tarro que he hecho para los premios. Está genial para tener también en el cole (y usar la economía de fichas), para el trabajo (“hoy me lo merezco!”), o simplemente, para meter lo que quieras dentro. La verdad es que la idea de tunear el tarrito la saqué de Oh Happy Day, (no os voy a engañar), aquí os dejo el link a su entrada.

 

Se necesita un tarro de cristal (yo usé uno de mermelada), un rotulador permanente blanco, un papel con lo que quieres escribir, y un poco de celo, para pegarlo por dentro del tarro. El paso a paso se ve claramente en las imágenes, pero es tan simple como poner por dentro el papelín con la frase, y por fuera calcar con el rotulador permanente. La tapa yo la forré con varias capas de papel de seda. ¡Y a rellenarlo!
Y vosotros… ¿qué premio os vais a dar? ¡Os lo merecéis! 🙂

DIY: Un tarro con recompensa