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La mala vida de los estuches de gafas

Los estuches de las gafas de la #buenaabuela tienen una vida muy mala. Como dato sólo diré que el último se lo comió literalmente la perra. Y eso que era uno de esos rígidos gigantes de piel de imitación. Total que otra vez se había quedado con las manos vacías con lo que ella lo necesita porque si las fundas llevan mala vida lo de las gafas es de película de miedo. O de risa según como se mire. Al ser las de ver de cerca no las trae puestas todo el tiempo así que cuando pregunta si alguno las hemos visto nuestra primera reacción es levantarnos y mirar el asiento porque entonces sería el segundo par que muere aplastado debajo de un culo.
Cuando le compré este en Blanco hace un par de años o así creía que le iba a durar el primer asalto (¿Qué sería lo siguiente, lanzarlo por la ventanilla del coche por accidente, echarlo a la basura por error?) así que le compré los dos modelos que había para que al menos tuviese uno de repuesto. Sorprendentemente es el que más le va durando, supongo que porque al tener cremallera lo utiliza tanto para las gafas como de cartera y lo tiene lleno de notas y tiquets de la compra y cosas así. Está tan cómoda con él que lo mismo lo lleva a clase que te lo saca de boda, por eso le añadí este abalorio tallado negro que salió de un collar suyo roto para darle un toque fashion. Eso y porque es útil para encontrar la cremallera a la primera.

Este es el que le había comprado de repuesto por si el anterior corría la misma suerte que sus predecesores en el cargo. El abalorio debió de salir de un sitio similar al anterior.


Aquí tenéis un neceser que le compré en Primark y que os traigo para que veáis otro ejemplo de agarradera para una cremallera hecha con cuatro cuentas de color rojo y un poco de cuero.

Ya veis de qué forma tan sencilla se puede dar un toque diferente a una cremallera y hacerla aún más útil si cabe.

¡Feliz comienzo de semana!

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