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Cajón con ruedas

El otro día estuvimos de compras en Ikea. Ya sabes que ir allí es una perdición porque vas a por dos cosas y acabas con 10, pero ¡en fin! es algo que ya lo tengo asumido.
El caso es que una de las novedades de este año son las cajas knagglig para almacenar cualquier cosa y que encima quede requetebonito, para variar…Así que como los Reyes Magos se portaron muy bien en cuanto a libros se refiere y aprovechando que ya no nos quedaba mucho sitio en las estanterías, decidí comprar una de estas cajas para ponerle ruedas y hacer “más accesible” la lectura para mis dos fierecillas (hasta ahora siempre me tenían que llamar o yo misma les bajaba los libros de las estanterías).

Basta con montar la caja y comprar 4 ruedas giratorias en cualquier tienda de bricolaje o “asian shop” (forma fashion de llamar a las tiendas de los chinos), y unos tornillos “rosca-chapa” cortitos para no atravesar la madera (tip para novatas en bricolaje). Sé que no he descubierto América, pero por si la idea no se te ha pasado por la cabeza te muestro mi resultado.

Hay mucha gente que pinta y decora la caja pero a mí me gusta tal cual, natural, y más para una habitación de niños muy blanca (los toques de color solo están en los juguetes y en la ropa de cama.) de modo que así la dejé. Lo único es que puse la palabra “libros” con unas letras adhesivas de foam que tenía por ahí compradas.
Una nota aclaratoria es que las ruedas no las busqué muy altas con el fin de poder “esconder” el cajón en una mesita baja blanca modelo lack, también de Ikea.

¡Así que este ha sido mi DIY del fin de semana! pequeñito pero resultón ¿no crees?. Al pequeño le faltó tiempo el sábado de buena mañana para ojear todos los libros que pudo, ¡suyos y de su hermano!, jejeje.

FELIZ DIA ¡COMO SIEMPRE!

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Aprende las tablas de multiplicar con el juego de las ruedas

Poooorca miseria. Nos ha tocado. Llevábamos cuatro años eludiéndolo, pero ahora ya no tenemos escapatoria porque #laniña ha empezado con las tablas de multiplicar en el colegio.

Hasta este curso la única actividad que le tocaba para casa era la lectura, y eso llevamos haciéndolo desde que estaba en la cuna con el cuento de antes de dormir. Primero se lo leíamos nosotros a ella y desde que ha aprendido primero le leemos el suyo y luego ella nos lee el nuestro (siempre en ese orden porque si no, “Mamá léeme primero tú, que ya sabes que cuando yo te leo quedas frita”. Tan cierto como que lo estoy escribiendo ahora mismo). 
Eso era en los buenos tiempos de a.M. (antes de las Matemáticas). Desde que vivimos en la era d.M. (después de las Matemáticas) hemos tenido que dedicarles cada vez un poco más de tiempo, tiempo que no nos sobra y que preferiríamos dedicárselo a vivir después del colegio, si quieren que les diga la verdad.
No voy a hablar sobre lo que opino de los deberes porque hoy he venido a otra cosa (así que mejor te remito al nuevo blog de María Cañal, Sin Deberes, que lo explica mejor que nadie) pero la verdad es que si pones las tablas de multiplicar frente a pintar, hacer manualidades o cocinar claramente se ve cuáles salen perdiendo. O lo que es lo mismo, cuándo toca morros, malas caras, desgana y cansancio infinito.
Y no es sólo el mosqueo de #laniña, es que encima me encuentro de nuevo lidiando con uno de mis monstruos infantiles, las odiosas, infumables y tediosas tablas de multiplicar. Que son sólo números y en cuanto te los aprendes los tienes ahí para toda la vida, como me decía mi madre cuando yo me ví en las mismas (y es absolutamente mentira porque me pasé muchos años sin acordarme de la tabla del 9 y no la eché de menos para nada, igual que las raíces cuadradas) pero hay que pasar el trago de aprenderlas de memoria. Con lo que eso cuesta. 
Total que con semejantes antecedentes y después de una semana batallando contra los números encima de la mesa de la cocina decidí hacer algo para que al menos resultase un poco entretenido memorizarlas. No quiero engañarte porque no te traigo la panacea, pero si te sirve para repasar una tabla cada día pues eso que te llevas.
Lo que he hecho ha sido fabricar con cartón reciclado unas tablas de multiplicar y me he inventado un concurso en el que gana la que más aciertos tenga.
La mecánica es muy simple: por turnos, nos vamos preguntando los resultados de la tabla y para comprobarlos giramos las ruedas hasta dar con el correcto y se lo enseñamos a la contraria.
También te digo que mola y lo hace con ganas la primera vez porque las siguientes como es más de lo mismo se aburre, pero dándole un poco de espectáculo va rápido y encima repasa dos tablas, la tuya y la de ella:
 
Si quieres hacer tus propias tablas es muy sencillo con este tutorial y además los materiales los tienes seguro por casa. Este que te enseño no es muy grande, pero puedes adaptar a tu gusto las medidas que te doy.
MATERIALES QUE NECESITARÁS:
Cartón: El que yo he utilizado es reciclado de cajas de cereales y de los packs de yogures.

Papel de colores: Para hacerlas un poco atractivas a la vista. Los míos son de Tiger.

Encuadernadores: 2 por tabla. Para sujetar las ruedas y que sea más sencillo girarlas.

CÓMO HACER LAS TABLAS (7 PASOS):

# Paso 1: Cortar las figuras que componen las tablas en el cartón (las medidas las tienes en la foto siguiente):

– El rectángulo mayor (20 x 10 cm.) será la tapa de la tabla y por las dos ventanitas se verán el número por el que se multiplica y el resultado, respectivamente.  

– El rectángulo menor (14 x 10 cm.) es la parte trasera y sobre él irán sujetos los círculos (es más corto porque por los lados sobresaldrán los círculos para que puedan girarse con los dedos).  

– Los dos círculos son las ruedas donde irán dibujados los números que se verán por las ventanitas de la tapa.  

– Las dos tiras estrechas (10 x 4 cm.) son el soporte donde irán sujetos los círculos con los encuadernadores.

# Paso 2: Forrar con papel de colores una cara de los círculos y pasarles los encuadernadores en el centro:

# Paso 3: Dibujar en uno de los círculos los números del 1 al 10 y en el otro, los resultados según la tabla que se trate:

# Paso 4: Pasar los encuadernadores por el centro de las tiras de cartón y doblarlos hacia arriba (tiene que sobresalir una tira por arriba y por abajo), para que los círculos queden sujetos a ellas:

# Paso 5: Una vez sujetos los círculos a las tiras, pegarlas con celo a la tapa trasera dejando 1 cm. de distancia hasta el borde:

NOTA: Como no quise que la tabla fuese muy larga, hay que pegar las ruedas una encima de la otra, concretamente la que tiene los números del 1 al 10 por encima de la de resultados, para que se vean correctamente por las ventanitas:

# Paso 6: Forrar la tapa delantera con papel de colores (recuerda las ventanitas) y pegarle la trasera con los círculos, de tal forma que se vean los números a través de ellas:

Aquí puedes ver cómo queda por detrás. Si lo forras también con papel de colores te queda de diez, pero yo no llegué a tanto porque sinceramente no sabía si el invento iba a funcionar, para no echar mucho tiempo con él.
Fíjate que las ruedas sobresalen de la tapa trasera y es por donde se giran con los dedos para que cambien los números que se ven en las ventanitas:

# Paso 7 (y último): Poner el número por el que se multiplica y los signos correspondientes en la tapa delantera:

Estas son las tablas que he hecho hasta el momento. La mecánica para construirlas es siempre la misma y si haces unos patrones con las medidas te salen voladas porque es solamente marcar en el cartón, recortar y pegar:

Al final de lo que se trata es de intentar hacer un poco más llevadera una actividad tan aburrida como memorizar las tablas de multiplicar. Que de empollarlas no te libra nadie, pero si puede ser haciendo algo tan chorras como un concurso tipo Saber y Ganar por ejemplo, es más probable que te entren antes.  
Yo recuerdo cómo me fue a mí y la verdad que habría agradecido tener algo como esto. Me temo que soy de letras precisamente por aburrimiento.
Eso sí, vuelvo a tenerlas todas fresquitas en mi memoria. No creo que duren mucho tiempo ahí porque seguro que tendré que hacer sitio para nueva información mucho más interesante, como el nuevo catálogo de Ikea (es broma, que las mates y las tablas son muy importantes).
Para preparar este post busqué información por la red y encontré varios blogs con actividades y juegos que me parecieron interesantes, por si te apetece probar. Nosotras seguro que hacemos alguno para repasar:

En Aprendiendo Matemáticas he encontrado todo este material: un juego de mesa que tiene buena pinta, hay que leer tarjetas con las multiplicaciones y avanzar tantas casillas como salgan. Otro juego con cintas y regletas, este de hacer una carrera de rectángulos y este en el que se utiliza una llave de cartón.

En Súper PT he visto este libro diy donde vas seleccionando los números y los resultados y este librito de las tablas enrollable, que posiblemente lo haga también porque conociendo a #laniña le parecerá muy cuqui y con suerte lo mirará alguna vez.

En El Rincón de una Maestra he visto este bingo de las tablas de multiplicar (que también caerá porque este año los Reyes nos trajeron uno y estamos muy [email protected]) y esta ensalada de las tablas.

En Actiludis he encontrado estas poesías con las tablas de multiplicar, como las que cantaban Enrique y Ana en sus tiempos.

¿Alguien más en la sala que haya vuelto a su infancia por obra y gracia de las matemáticas? 

¿Te has visto rebuscando por los rincones de tu cerebro información como esta que pensabas que no iba a salir nunca más de ahí?

¡Pasa un feliz día!

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Fina la estufa de Parafina… y sus ruedas


El post de hoy es de esos de reciclaje máximo.
Pero antes de meterme en materia os quiero presentar a Fina, mi estufa de parafina:

Cuando decidimos pasar parte del invierno en el #apartamentitoyonolotiraria nos planteamos cómo narices calentarlo sin dejarnos una fortuna en ello.
Investigamos varias opciones, y pese a que nos llegamos a plantear una estufa de pellets estas se disparaban y requerían instalación.
Total, que al final topamos con este tipo de estufas que aunque no muy económicas tienen un alto poder calorífico. Tanto que son capaces de calentar hasta 30 metros cuadrados.
Tiene sus ventajas, como la rapidez con la que es capaz de calentar, su termostato, su apagado automático en cuanto detecta falta de oxígeno, etc.
Como inconveniente destacaría el consumo que no se acerca ni por asomo al que aparece en las especificaciones técnicas, sumándole a esto lo carísimo de la parafina (que ronda los 40€/garrafa de 20l). Podría decir que en la época más fría de este invierno llegué a gastar casi una garrafa por semana.


Pero bueno, no venía ha hablaros de Fina en sí, si no de cómo me las he ingeniado para poder moverla por la casa.
Fina pesa 8.6 kg, nada exagerado, pero tiene un sistema que si detecta un movimiento brusco se apaga, para evitar un accidente por derrame de combustible. Así que para moverla por la casa ha de ser suaaaave. Así es como se me ocurrió hacerle ruedas, parecidas a unas que vi en Leroy. No es que fueran caras para comprar unas echas, pero al precio que va la parafina había de hacer algo para compensar 😉

Total, que dispuesto ha hacer yo mismo las ruedas me puse a buscar los materiales.
Tenía una tabla de madera ya cortada por el taller que me venía genial en cuanto a medidas.
Misteriosamente aparecieron unas ruedas de tipo silla de escritorio, nadie sabe de dónde salieron ni cuanto tiempo llevaban guardadas, pero la cuestión es que eran perfectas!


Empecé tomando las medidas de la estufa y marcando por donde había que cortar la tabla.
Caladora en mano en un plis lo corté.
Lijé un poco para suavizar la madera, insistiendo donde había cortado con la caladora.
También redondeé los cantos, así si nunca choca con una pared o puerta evitamos marcas.

Preparé mi autosense y las brocas. Me encanta trabajar con esta herramienta!
Dibujé dónde irían colocadas las ruedas. Mi idea era hacer un agujero justo de la medida del eje de las ruedas para que estas quedaran encajadas a presión.
Y fui agujereando. Probaba de vez en cuando el tamaño para que quedaran justas.
Tan justas que alguna se resistía!


Finalmente lo pinté con spray negro, de ese que ya nunca falta en mi despensa!


Y ahora fina ya luce con sus ruedas y corre pasillo arriba, pasillo abajo dispuesta a trabajar duro por convertir un piso nevera en un lugar habitable!!!



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