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pica pecosa – collar de hawaiana

¡Ya estamos aquí un viernes más! Hoy, vermout en mano, vamos a conocer a Sonia de Pica Pecosa, que nos trae un DIY de lo más divertido para hacer con peques: un collar de estilo hawaiana con flores de papel y pajitas. ¡Vamos a ello!

Como siempre, antes vamos a conocer un poco a Sonia y su verano:

Y ahora, os dejo con ella, ¡nos vemos al final!

Hoy vas a aprender a hacer una manualidad a la que sacarás mucho provecho este verano y que a [email protected] [email protected] les encanta hacer y les entretiene muchísimo: un collar de hawaiana hecho con flores de papel y cañitas:

Es ideal para hacer con [email protected] indistintamente de su edad porque solamente hay que recortar las flores y las cañitas y luego enhebrarlas en la lana. 

Incluso si son pequeños o no saben manejar las tijeras no hay problema porque tú puedes ayudarles con el corte y ellos se encargarán del resto, que es igual de divertido.

Materiales que necesitarás

Papel para hacer las flores. Sirve de cualquier tipo, la única condición es que tenga colores alegres. Yo utilicé un cuaderno con papeles de colores de Tiger (también sirven decorados, como estos que te enseñaba para el calendario de Adviento) e incluso unos post­it con unos colores que me gustaron mucho. Otros materiales que puedes utilizar son tela, plástico, cartulina, papel de seda o de charol.
Cañitas de colores. Cortadas con una longitud de unos dos dedos, sirven de separación entre las flores.
Lana. Para enhebrar las flores y las cañitas.
Tijeras. Para recortar las flores y cortar las cañitas.

Cómo hacer el collar

#Paso 1:  Recorta las flores en el papel. 
Hay dos formas de hacerlo: la primera es más laboriosa y entretenida para [email protected] [email protected] porque se trata de recortar la flor directamente sobre el papel, y la segunda es más rápida porque recortando un pétalo obtienes el resto de la flor:
Opción A: Dibuja el contorno de la flor en el papel y recórtala:

Opción B:  Recorta un cuadrado de papel:

Dóblalo en cuatro partes (primero a la mitad y esa mitad a su vez doblada por el medio):

Dibuja un círculo en la esquina donde si lo abres, está el centro de cuadrado. Ese círculo será uno de los pétalos de la flor:

Recorta ese círculo excepto la esquina marcada con la “X” (porque ese será el punto de unión con los otros pétalos):


Al desdoblar el papel tendrás una flor con los cuatro pétalos idénticos:

Independientemente de cualquiera de los dos métodos que utilices, este será el resultado que obtendrás: un ramo de flores multicolores
#Paso 2: Haz un agujero en el centro de las flores para que sea más cómodo pasar la hebra de lana.
La forma más rápida de hacerlo es doblar la flor en cuatro, pétalo sobre pétalo, y cortar un trocito en la esquina:
Si te sale un agujero demasiado grande, tapa una parte con un poco de celo.
#Paso 3: Corta las cañitas en trozos de unos dos centímetros (dos dedos) aproximadamente.
Ten en cuenta que servirán de separación entre las flores, así que cuanto más largas las cortes, menos podrás poner en el collar y viceversa:

#Paso 4 (y último): Enhebra las flores y las cañitas en la lana, alternando unas y otras. Puedes hacer las combinaciones de colores que se te ocurran, y el resultado será muy alegre:

NOTA: Para disimular el nudo con el que se cierra el collar, enhebra una pajita extra y muévela hasta meterlo dentro de ella:

Y ya lo tienes todo listo para la fiesta, hawaiana o de lo que sea:
Otra ventaja que tienen estos collares es que pueden convertirse en unas vistosas y divertidas guirnaldas:
Si no tienes papel o quieres hacerlo con un material más duradero, puedes utilizar tela.
Queda igualmente colorido y vistoso, pero recuerda que no tiene la misma consistencia que el papel, así que haz flores pequeñas o con los pétalos menos pronunciados porque si no, se doblarán hacia abajo.
Yo hice dos juegos de flores con cada tela y los pegué con pegamento de barra para que no se vea el revés y darles de paso un poco de consistencia:
¿Qué te ha parecido el tutorial? ¿Te animas a ponerlo en práctica?
Con esta manualidad lo vais a pasar genial tú y [email protected] [email protected], y rápidamente descubrirás que en el momento en que empiecen no querrán parar, así que te verás produciendo pulseras, tobilleras, coronas y guirnaldas en cadena. Prueba a hacer diferentes tipos de flores y verás qué resultados tan sorprendentes y divertidos vas a tener.
¡Muchas gracias Sonia! La verdad es que su blog me encanta, es muy sencillo pero todas sus ideas son geniales y de lo más divertidas para hacerlas con niños. ¿No creéis?
¡Feliz viernes!

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Una sirena de trapo DIY

Ayer la #buenaabuela y servidora empleamos el tiempo de la sobremesa después de comer en hacer esta muñeca, mi madre a los mandos de su incombustible máquina de coser con el pedal más rápido a este lado del Nalón y Pica Pecosa dibujando el patrón y trasteando entre las telas.
Esta sirena es muy coqueta y le gusta hacerse collares con las perlas que les arrebata a las ostras y pendientes con corales rojos, los más difíciles de encontrar. Al atardecer se tumba al sol sobre las rocas de los acantilados más inaccesibles y las raras veces que le apetece acercarse a los humanos los espía camuflada en un banco de algas mientras faenan en sus barcos.
Ni que decir tiene que la niña se quedó encantada y ya le pide una compañera de juegos para que no se sienta sola porque es la única que tiene.

Para ella es esta canción de Víctor Manuel (Tiempo de cerezas, 1989).
Ay sirena de la mar, si mis redes te alcanzaran,
dejarías el coral y vendrías a mi casa.
Sabes bien que allí nos faltan las espumas y las algas.
Si tú quieres lo intentamos, el amor mueve montañas.
De esta forma le cantaba trajinando por la barca
como cada anochecida, no muy lejos de la playa
a la luz de los candiles esperando la del alba
parpadeaban las estrellas y la mar velaba en calma.
Tan hermosa madrugada nunca nadie disfrutara
con el sol apareciendo y la luna en las espaldas
y en la proa de su barca la que tanto deseaba
¡Cuánto brillo en su mirada, relucían sus escamas!
“Ven al fondo, ven al agua, que allá tengo nuestra casa
si en la tierra soy extraña, tú en el mar no extrañas nada”
Una barca a la deriva llegó al puerto una mañana
y la brisa repetía: “Ven al fondo, ven al agua”.
Y la brisa repetía: “Ven al fondo, ven al agua”.
Y la brisa repetía: “Ven al fondo, ven al agua”.
¡Pasad un feliz día!

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Vuelta al cole con letras de tela

No sé a [email protected] qué tal os habrá ido el verano, pero yo necesitaba un inicio del curso escolar como el comer. La niña también, pero yo más. El esposo quizás no tanto porque él con eso de los horarios y de hacer una comida decente por lo menos una vez cada dos días y de echarse la protección para el sol cada hora y media y cambiarse el bañador mojado es más permisivo.
Yo no. Yo necesitaba programar la alarma del móvil y apagarla cuando sonase y levantarme a continuación en lugar de dar oootra vuelta en la cama porque no había nadie vivo a esas horas y estoy hablando de las diez en adelante, acostarme antes de la una de la mañana, comer un plato de cocido siquiera una vez a la semana, desenredarme el pelo con un peine, cepillo o similar y pintar las uñas de los pies todas del mismo color, el que sea pero el mismo para todas, que ya hemos tenido tiempo de comprobar que el verde fosforito queda fatal al lado del turquesa.

En definitiva un poco de orden, que tampoco es que pidiese tanto.

Así que cuando el Corte Inglés dio por finalizado el verano con el primer anuncio de la vuelta al cole ni miré atrás. Metimos todos los trastos en el carromato, nos despedimos de los #buenosabuelos y del #pueblitobueno y pusimos rumbo a la civilización.
De los libros de la niña, de la cantidad de ellos y de lo que costaron (material aparte) os hablo otro día, cuando se me pase el mosqueo.
Sólo os diré que el motivo de este post nació en ese momento, cuando nos pusieron en los brazos la tonelada y media de papel y la niña vio los dos cuadernos (dos nada menos, ya me diréis para qué necesita una niña de seis años dos cuadernos) lisos lasos y sosos para morirse porque eran los más baratos que encontré, que para gasto ya había tenido bastante, me miró y me dijo “Ay mamá, ¿Tú crees que Pica Pecosa podría hacer algo con esto?”.
Qué queréis que os diga. Esa es la frase que más salas de urgencias ha llenado, después de la de “A que no hay güevos“. Decirme eso y lanzarme a hacer pruebas para cambiarles la cara fue todo uno. Primero pensé en forrarlas con papel de regalo, pero no tenía uno mono en ese momento (no os voy a decir a qué hora fue, solamente que un curso más soy finalista del premio a la madre procastinadora del año) y para dibujar algo no estaba inspirada.
Entre medias y a esas horas todavía estaba poniendo el nombre en el baby/mandilón con letras de tela. Y a la segunda taza de café se me encendió la bombilla. Mira qué fácil, podía utilizar las mismas letras del baby para los cuadernos:
Busqué tela del mismo color que las tapas y repasé y recorté las letras sobre ellas:
Para que se viesen mejor las pegué sobre un papel blanco y las recorté dejando un poco de margen:

Y este es el resultado. A ver qué os parece:

Lo del corazón fue por equilibrar el nombre y aún así no las tenía todas conmigo, pero la niña quedó encantada. Y para protegerlas las cubrí con forro autoadhesivo.
La azaña me costó unas ojeras hasta mitad de la cara durante dos días y un empanamiento nivel usuario avanzado, pero una vez más Pica Pecosa logró (por los pelos) cumplir el reto. Eso sí, el día que me la pegue va a ser muy gorda.
¡Feliz lunes y bienvenidos de nuevo!

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Personaliza tu mochila con chalk paint

La niña empezó este curso en Primaria. Eso significa que ha abandonado la seguridad del recinto de Infantil y que mira a los pequeños por encima del hombro. Ella está encantada de entrar por la misma puerta que los mayores y de compartir patio en el recreo con ellos y yo sufro como sólo las madres novatas en estas lides pueden hacerlo.

Paradójicamente a mí lo que más me ha hecho tomar conciencia del cambio ha sido la mochila. Como lo oís. Durante tres años llevó una pequeñita que yo misma compraba respetando el único requisito de que fuese de color rosa.

De llegar a la sección del material escolar y pillar la primera que me encajaba pasamos a echar media vida decidiendo si era mejor la tradicional con dos asas que se lleva a la espalda o la que tiene ruedas y asa extensible.

Yo egoístamente votaba por la primera porque voy a ser yo quien la mayoría de las veces la llevará de ida y vuelta al colegio y puestos a elegir prefiero llevarla cómodamente en el hombro que ir tirando por ella, pero la niña tenía muy claro que el único y fundamental requisito para empezar en Primaria era llevar una mochila con ruedas. Ella y el resto de compañeros porque el primer día de clase parecían una ristra de ejecutivos en miniatura haciendo cola para embarcar en un avión en dirección a sabe Dios dónde.

A esas alturas yo ya me había resignado a que mi pequeña se había convertido en una niña grande, como ella misma no deja de recordarnos a la menor oportunidad, así que entenderéis mi alegría cuando me pidió si podía marcarle la mochila y que incluso si quería podía hacerlo Pica Pecosa.

Primero los cuadernos (aquí) y ahora la mochila. Pica Pecosa está en racha. En esas estábamos cuando el esposo volvió de viaje y la niña se quedó enamorada de los peces de su maleta que hice con chalk paint (aquí). El resultado no podía ser otro, ¿Verdad?

Así la trajimos de la tienda:

Y con un poco de chalk paint después:

La niña quedó encantada con el resultado porque dice que es la única que tiene su nombre como si se la hubiésemos comprado así en la tienda.

¿A alguien más le ha tocado este año marcar material escolar? ¿Cómo lo habéis hecho?

¡Pasad un feliz día!

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