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Lámina de primavera con sello mariposa

Parece que la primavera por fin quiere dejarse caer por aquí, y tocaba hacer la tercera lámina estampada a mano de mi serie “seasons”, dedicada a la estación más positiva 😉
Si queréis podéis ver las anteriores, dedicadas al otoño y al invierno, porque la gracia de estas láminas es hacerlas todas…

En esta ocasión he elegido una sencilla mariposa, podéis descargar la plantilla pinchando en la imagen (la plantilla incluye tres tamaños, para esta lámina he usado el más pequeño):

Cada vez que hago una lámina conservo el corazón interior recortado, para usarlo como guía para la plantilla de la siguiente lámina. Si los corazones no quedan idénticos el efecto al ponerlas juntas no será igual.

Para la lámina primavera he usado algunas tintas de las cajas Petal Point de Colorbox. Para este tipo de trabajos, con sellos con mucho positivo, me parecen las mejores, junto a las Versamagic, que, por cierto, pronto estarán también en la shop.

Como siempre, he usado láminas A4+ de 370 g que tengo en la tienda, que me encantan por su color crudo, por superficie texturizada y por su rigidez que permite incluso colocarlas de pie. Un soporte a la altura de nuestro trabajo 😉

El proceso ya lo conocéis, es sencillo. Fijamos con 3-5 trocitos de cinta de doble cara la plantilla a la lámina, sin presionar demasiado, sólo queremos que no se mueva.

Y empezamos a estampar aleatoriamente con nuestro sello y el color más intenso de los elegidos. Os recomiendo elegir una gama y estampar en un folio blanco todos los colores de ella de que dispongáis, para elegir 3-5 de ellos.

Como veis, hay que asegurarse de ir cubriendo el contorno, para que la forma corazón quede definida. Si estampamos mariposas sólo en el interior, la forma quedará desdibujada…

Para limpiar entre cambios de color, suelo usar toallitas húmedas. Al final de todo sí lavo el sello con agua y jabón, antes de recogerlo.

Seguimos con el segundo color:

Y con el tercero, que al ser el más claro no da más libertad para rellenar huecos sin sobrecargar el conjunto:

Al final, como siempre, el nombre de la estación (en inglés) con sellos acrílicos y un color de la gama más oscuro:

Y ya la tenemos:

La verdad, estoy deseando hacer la del verano para colocarlas juntas y ver el efecto… =)
¿os habéis animado a hacer alguna?
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Gyozas

Ya os conté cuando hablamos del kimono horribilis que me encantan los dim sum. Pero mi amor incondicional se puede hacer extensivo a todas las empanadillas y rollitos asiáticos, así, en general, particularmente si se hacen al vapor o a la plancha.

Hace muchos años, en una vida previa al trabajo en casa, hice con mi amiga Elena, durante la hora de la comida de nuestro trabajo en plantilla, un curso de cocina japonesa. Fuimos todos los días durante dos semanas a la hora de la comida a cocinar y a aprender a hacer los platos y a comer luego lo que habíamos preparado. Dos semanas de auténtico paraíso gastronómico durante las que aprendimos un montón de recetas que yo no sabía ni que existían.

Entre todos esos platos, además del curry casero, de las judías con aliño de miso y otros platos que nuestra profe, Miho, había aprendido de su madre, estaban las gyozas.

Todo lo que pueda decir sobre estas empanadillas es poco. En casa, no duran nada en la mesa. Siempre hago un montón pensando en congelar las sobrantes y nunca quedan ni las migas, por más que vaya gradualmente aumentando la cantidad que preparo.

No os voy a engañar, como cualquier empanadilla, son un poco laboriosas, pero el resultado vale muchísimo la pena.

¿Os atrevéis a probarlas?

Ingredientes:

– 1 o 2 paquetes de discos para empanadillas asiáticas (los mejores tienen harina de arroz glutinoso, los conseguís en cualquier súper chino)
– 300 gramos de carne de cerdo picada (el filete es una buena opción)
– 1 cebolla tierna
– 400 gramos de col verde (o china, mejor todavía)
– Salsa de soja
– Aceite de sésamo
– Sake
– Vinagre de arroz
– Sal y pimienta

Los discos para empanadillas se suelen vender congelados, así que tendréis que sacarlos del congelador un par de horas antes de empezar a trabajar.

Lavad las hojas de col y hervidlas con un poco de agua con sal hasta que estén blandas, pero no totalmente cocidas.

Escurrid la col y picadla fina. Picad también la cebolla tierna. Mezclad las verduras con la carne picada y sazonad la mezcla con 1 cucharada de salsa de soja, 1 cucharada de aceite de sésamo, 1 cucharada de sake y sal y pimienta al gusto.

Poned una cucharadita de esa mezcla en medio de cada disco de empanadillas. Humedeced el borde de la empanadilla con agua y cerradla haciendo dos o tres pequeños pliegues con la masa en la parte delantera.

Cuando ya tengáis todas las empanadillas listas, poned una cucharada de aceite en una sartén grande con tapa. Cuando esté caliente, colocad todas las empanadillas de pie sobre la sartén.

Hay que esperar a que la base de las empanadillas quede dorada y con aspecto crujiente. Las podéis ir levantando de una en una para comprobar cómo está la base. Cuando ya esté bien, añadid medio vaso de agua a la sartén y tapadla rápidamente. Dejad cocer hasta que se evapore toda el agua y ya podréis sacar las gyozas y servirlas con una salsa preparada con vinagre de arroz y salsa de soja a partes iguales.

Como veis son laboriosas pero no difíciles y están espectaculares. Probadlas y me contáis, pero no me echéis la culpa si os volvéis adictos, porque yo ya os avisé!

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pintar un mueble

Hace un tiempo mi pareja heredó una vieja cómoda, era uno de esos muebles con encanto, de la época de nuestras abuelas, pero que es muy difícil introducir dentro de la decoración moderna de hoy día.
Así que la pobre cómoda estuvo durante un tiempo por ahí aparcada y haciendo más estorbo que servicio, hasta que me decidí a hacer algo con ella.
Era la primera vez que “restauraba” un mueble, aunque he de decir que se le pilla el gustillo muy fácilmente
El resultado fue este, así me monté un rinconcito diferente en una zona en la que no tenía nada puesto, la verdad es que para ser la primera vez, no ha quedado mal del todo!!
El mueble original, era este, para que os hagáis una idea. Yo tenga la casa llena de muebles blancos y de líneas modernas, así que no sabía que hacer con él!!

 

Aquí una breve lista de los materiales que podéis necesitar:
Los pasos a seguir dependen mucho del resultado que se quiera obtener, pero básicamente son estos:
Lo primero es repara las imperfecciones que pueda tener nuestro mueble, pequeños agujeros, viejos espacios para cerraduras, etc. En mi caso quise que sólo tuviera un tirador en lugar de dos, así que tuve que tapar los agujeros de los tiradores antiguos y tapar también la cerradura para llave que había en el centro del cajón
Con un poco de paciencia y dejando bien que se seque, el resultado puede ser muy bueno.

 

Más tarde hay que lijar todo el mueble, yo utilicé una lija de grano medio, para no estropear demasiado todos los relieves y detalles que tenía el mueble. Menos mal que conté con la inestimable ayuda de mis gatos, Ender y Magneto!!
Después comenzamos con la primera toma de contacto con el color que queremos utilizar, yo soy una amante del azul, viviría en una casa color pitufo si pudiera, así que mi mueble no podía ser de otro color. Además si una se cansa de ver el mismo color siempre, no hay más que volverlo a pintar 😉
Yo utilicé un esmalte al agua. La primera mano ha de ser regular y todo el tiempo pintando en la misma dirección, no os desaniméis si veis que aun se transparenta un poco el color original, eso es algo normal.
Una vez seca la primera mano, comenzamos con la segunda, la segunda se tiene que dar del lado contrario que la anterior, es decir: si la primera mano la dimos horizontal, la siguiente la damos vertical. En esta segunda mano el mueble sí que tiene que quedar cubierto del todo, ya que con esta mano terminamos de tapar el color original por completo.
Para mi los tiradores eran algo clave, compré unos de cerámica, que tienen ese encanto de cosa antigua, pero a la vez son de colores vivos y formas bonitas. Como no me decidía por un diseño en concreto, cogí uno de cada, así el mueble queda más divertido.

 

No está mal!!! Como veis el cambio es muy notable!!
Para finalizar, el esmalte a veces se puede ir desconchando o rallando, así que no está de más aplicar un barniz, para evitar que el fruto de nuestro trabajo se deteriore, yo use uno transparente y mate, pero eso ya va al gusto!!

 

Espero que os guste y que os animéis a hacer vuestro, cualquier viejo mueble que tengáis por ahí aparcado!!

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