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Piedras Monstruosas

El DIY (do it yourself), paso a paso, o hazlo tú mismo de hoy va a ser repetido.
Os explico, hace unos días me ofrecí a los monitores del “Casal” de niños del pueblo para impartir algún taller de reciclaje y manualidades y a la hora de elegir una actividad optamos por unas piedras “monstruosas”.Como no lo había practicado todavía hice estas en casa:

Así que con estas cuatro piedras como muestra, una caja llena de ojos y una mochila cargada de piedras que cogí ayer de la playa me he presentado esta mañana al “Casal”.
Tras las presentaciones los pequeños artistas estaban impacientes por empezar a pintar, por un momento me he sentido uno de ellos y me he puesto manos a la obra con mi piedra yo también.
Unos querían hacer vampiros, otros dragones…
Así que para empezar he vaciado la mochila de las piedras sobre la mesa y mientras los monitores (Pili, David y Rachel) iban preparando las pinturas y calmando “las fieras” los niños empezaban a escoger su piedra favorita.
Es divertido ven pintar a los niños, su máxima preocupación es escoger el color y se diferente al resto, y vaya si lo consiguen!
No era yo el único zurdo!
Algunos más creativos se han arriesgado y han pintado piedras así de molonas:
Una vez pintadas las hemos dejado al sol un rato. Con el calor que hace estos días en menos de 15 minutos ya estaban secas.
Qué les falta a estas piedras para ser monstruos?
-La boooooooooocaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Pues venga chicos, manos a la obra!
Con típex y rotulador hemos pintado unos dientes y dibujado la boca. Esto ya va cogiendo forma!
Antes de pegar los ojos hemos dado una capita de barniz en esprai para que la pintura sea más resistente y deje de manchar las manos.
Había algo que realmente inquietaba y es que a estos monstruos les faltaba algo muy importante. Tan importante que uno a uno me venían a preguntar:
-Cuándo pondremos los ojos???
Así que haciendo fila como buenos chicos cada uno ha recogido los ojos y el imán. No lo había dicho todavía, estos monstruos llevan un imán para poder adherirlos a la nevera (o lavaplatos como me ha dicho uno de los peques).
Una vez con la piedra en la mano, los ojos y el imán acudían a Rachel, que pacientemente los pegaba con cola termoadhesiva (gentileza de mi vecina Diana).
Ya empezabamos a tener los primeros monstruos!!!!!
En general han quedado todos geniales, pero me han llamado la atención 2.
Este segundo me ha llamado la atención por el susto que me ha dado la niña mientras me lo enseñaba. Pensaba que había aprovechado las témperas para pintarse las uñas!!! Pero tras preguntarle me ha confesado que ya las traía así de casa, buff, menos mal he pensado. 😉
Sin duda un taller en el que he salido con la sensación de habérmelo pasado mejor que ellos y muy agradecido con los monitores que me han servido de gran ayuda, ya que sin ellos aún andaría por ahí medio loco.

 

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