Entradas

Covadonga, la sirena asturiana

Hoy quiero que conozcáis a Covadonga, una sirena de agua dulce, asturiana para más señas y la única que al contrario de lo que afirma la creencia popular le gusta moverse fuera del agua, y con mucho garbo añadiría yo teniendo en cuenta que en vez de piernas luce esa cola de merluza. Y cómo la luce. Tanto que viéndola me acuerdo de las inolvidables piernas de la abuela del rock que subía al escenario parapetada tras aquel pelucón cardado y que proclamaba a grito pelado que es tu bailarina privada, que qué tiene el amor que ver con eso y que no necesitamos otro héroe ni saber el camino a casa.
Aunque nunca hayáis visto una sirena asturiana si os tropezáis con alguna la reconoceríais al instante por su cola, del mismo verde brillante que tiñe los campos y los bosques asturianos desde el final del invierno y por su larga melena que tiene el olor y el color de la tierra mojada.
Pero la pista definitiva os la dará la piedra que luce al cuello, siempre el mágico azabache que la guarda del lobo, su único depredador y contra el que sus artes de cruce entre pez y humana de nada sirven.

Lo de alejarse de su elemento natural se debe a su curiosidad por los humanos, a quienes observa de lejos camuflada con sus colores y que más de una vez le ha costado un susto de los gordos y a su vocación de ayuda a las crías de animales, especialmente de erizos y zorros.

Si alguna vez dando un paseo por la ribera de cualquier río asturiano os sentís observados, sabed que esa sensación es tan real como el ser mágico que os estará siguiendo con la mirada.
P.D.: Dedicado a Iria, sin tí Covadonga no existiría.
Y a todos ¡Feliz mitad de semana!

Lee el post original