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Caja de madera reciclada con ruedas

De un tiempo a esta parte llevo tropezándome con cajas de fruta o de madera con ruedas generalmente para almacenar cosas bonitas. Yo que soy de naturaleza caprichosa me enamoré nada más verlas y como soy bastante ansias me moría por tener una pero tenerla de ya-ahora-mismo-en-este-momento y si además le sumamos que esta otra de vino que hice (aquí) me gustó cómo quedó, el resultado que vais a ver hoy era inevitable.

Al igual que ocurre en estos casos al primero a quien recurrí fue al sufridor de mi padre. No contenta con dejarle sin almacenaje para sus botes de miel encima le exigí que me pusiese las cuatro rueditas bajo la amenaza de que antes de Nochebuena le habría dejado (más) calvo de tanto insistirle. La perspectiva de tenerme merodeando entre sus cosas y no disfrutar de un momento de tranquilidad hizo que en menos de una hora la tuviese en mis manos.

Para mí lo más difícil ya estaba hecho porque no tengo ni idea de cómo hacer los agujeros y encima sin romper la tabla de la base, que yo veía endeble para semejante menester y luego demostró que podía aguantar eso y mucho más. Además como es tan mañoso y tan cuqui serró el sobrante del tornillo con el que sujetó las ruedas y que penetraba en la caja para no tener accidentes.
El resto fue pan comido porque al igual que la anterior, sólo tuve que pintar el interior con chalk paint French Mood y una vez seco forrar el exterior con esta tela que estáis hartos de ver por aquí pero ya sabéis que cuando me enamoro me pongo muy pesada y si no preguntadle al esposo.

Finalmente conseguí mi caja reciclada con ruedas:

Las ruedas las compré en la ferretería de mi barrio, hay de muchos tamaños y el esposo me ayudó a escogerlas para que no rayasen el parquet aunque llevasen mucho peso encima.

El interior lo dejé tal cual estaba porque quería que se viese que es una caja de madera reciclada. Traía botellas de vino separadas por unas tablas que iban encajadas en unas canaletas en los laterales, como se puede ver.


Abajo en la esquina tenéis una muestra de la pericia del #buenabuelo que serró los dos o tres centímetros de tornillo que sobresalían por encima de la tuerca. Luego la chalk paint hizo el resto, que se pega a cualquier cosa y ayudó a que quedasen disimulados.

Me encanta cómo queda con esta tela.

Y así de guapas van las ovejas.

Y el lobo disfrazado con una piel de cordero.

¿Qué os parece el resultado? Aparte de lo bonita que queda es muy útil porque con las ruedas puedes moverla sin esfuerzo por toda la casa y además tiene mucha capacidad de almacenaje que por supuesto ya se ha encargado de testar la niña, quién si no.

¡Pasad un feliz día!

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