Entradas

Cabezal con palets y mesitas con cajas de fruta

Hoy os traemos un diy sencillo, resultón y sobretodo low cost! Un cabecero hecho con maderas de palets, a juego con las cajas de fruta para las mesitas.
Teníamos claro que no queríamos comprar un cabecero y también que tenía que tener algo de aspecto rústico, de materiales naturales, como madera, tela, cuerda,… Busqué por Pinterest algunas ideas, se me ocurrieron otras tantas y finalmente me decidí por utilizar los palets que teníamos guardados para esto.
El sofá del salón también esta hecho con palets, pero no tiene demasiado misterio. Un palet al lado del otro y un colchón encima. Tachán, ya tenemos sofá! Pero esto iba a requerir bastante mas tiempo y estrujarnos un poco la cabeza haciendo un puzzle de piezas, así que aprovechamos una tarde de calor intenso en la que no se podía hacer nada en la piscina si no queríamos morir de insolación, y nos metimos bajo el porche a cortar, lijar, clavar…
Materiales
– 2 palets
– Palanca (o un destornillador plano largo)
– Martillo y clavos
– Cola de carpintero
– Sierra de calar
– Pulidora o papel de lija
– Protector o barniz
– Lápiz
Lo primero.. desmontar los palets. Algunas maderas salían fácilmente con un par de martillazos, con otras había que hacer palanca, y las que estaban clavadas a los tacos gordos me rendí acabé cortándolos con la sierra de calar..
Una vez teníamos todas las maderas lo primero que hicimos fue lijarlas bien para evitar hacernos daño con alguna astilla. Usamos la pulidora con el grano gordo y lijamos muy bien cada lado y sobretodo las esquinas hasta que quedó con una textura muy suave.
Una vez las tuvimos todas lijadas, separamos cuatro para la estructura trasera del cabezal, la que iba a aguantar todas las maderas unidas, y las cortamos a la altura que queríamos que quedase el cabezal.
Y cuando las tuvimos todas cortadas, empezamos con el puzzle. Había que hacer que las “juntas” entre una madera y otra siempre quedasen en la misma zona, encima de las maderas traseras, para poder unirlas. Estuvimos un buen rato poniendo y quitando, cortamos algunas para que quedasen del tamaño que queríamos, y cuando finalmente nos gustó el resultado las numeramos todas e hicimos una foto para acordarnos de como tenían que ir cuando las montásemos después.


Primero pusimos cola en las maderas traseras, para un mayor agarre, y luego fuimos clavandola para dejar la estructura totalmente fija.

Una vez tuvimos el cabezal de una pieza, le di un poco mas con la pulidora y una capa de protector de madera incoloro.

Y una vez seco, un par de ganchos y dos alcayatas en la pared, y ya tenemos cabezal!

Y para las mesitas, utilizamos cajas antiguas de fruta que nos trajimos de un viaje a Lleida hace ya meses, para decorar nuestra boda.

Seleccionamos las mas claritas para que quedaran bien con el cabezal, pues al ser antiguas y haber estado expuestas a todo tipo de inclemencias, cada una tiene una tonalidad distinta.

Luego le tocó de nuevo a la pulidora, dándole bien a cada lado, por dentro y por fuera. Eso también ayudó a que saliera el color de la madera mas claro.

A una de ellas le puse una balda con unos trozos del palet que habían sobrado. Simplemente corté tres trozos a medida que encajasen dentro de la caja, y uno a uno los fui uniendo con clavos a cada lado de la caja.

Luego un par de capas de protector de la madera para evitar que se deteriore o salgan bichitos, y listo!

Las decoramos con una damajuana antigua, otras botellas de colores a juego con la colcha y unos farolillos también en verde y amarillo.

Podríamos decir que el coste es cero, porque los palets me los trajo mi padre de su trabajo y las cajas ya las teníamos, pero bueno si calculamos lo que nos costaron, el barniz, clavos,… nos hemos dejado unos 15€… ¿No está mal no? 😀

Lee el post original

Cambio de look a un reloj de cocina



Como no, el cambio de look se lo he de agradecer al washi tape.

Ahora más abajo veréis cómo era el reloj. Ese típico reloj, que está en la cocina, y que no tenía ni pila ni nada. Y que es más feo que feo.

Aunque ahora sí que no pega nada con la cocina (que es antigua), se ve más vistoso y útil, porque ahora, al menos se usa.

Los materiales usados son varios: tres modelos de washi tape, destornillador, papel de pegatina, troqueladora, cúter y spray blanco.

Previamente, antes de nada, limpié bien el reloj. Estructura y cristal.

Una vez limpio, lo desmonté. Si algo he aprendido del manitas de mi padre, es que no necesito un destornillador para desatornillar un tornillo. El caso es que en esta casa tengo cero herramientas. Busqué por los cajones de la cocina y cogí un cuchillo, y el abridor de botellas de vino. Probé con el primero, y nada. Así que, saqué la mini navajilla del abridor, y oye, en un minuto tenía fuera los cuatro tornillitos.

Quité el embellecedor y el cristal, y el resto del reloj se quedó en una pieza. No vi la forma de quitar la caja trasera y las manillas, así que tuve que tunear la parte frontal que era cartón) con las manillas. Pero bueno, no fue tan complicado.


Elegí un washi que me encanta, y pegué tiras en vertical, dejando sobrantes, tanto por arriba como por bajo.
Cuando llegué al centro, donde las manillas, pegué dos trozos de washi, y rematé con el cúter.

Y una vez cubierta toda la base, rematé los bordes, también con el cúter.

Nota: estaba tan centrada en cuadrar el washi, que no me fijé que se transparentaban los números. Podía haberlos tapado con spray o pintura blanca. Pero lo pensé tarde.


Aunque los números se transparentaban, quería marcar las horas de una manera diferentes. Algo que no fueran números.

En un trozo de papel de pegatina blanca, pegué una tira de washi negro y otra de washi rojo, y con la troqueñadora saqué 12 corazones: cuatro rojos y ocho negros.

Pegué cada corazón en su sitio.


Mientras tanto, el embellecedor que era azul, lo transformé en blanco con spray. Terminé de decorarlo con unas tiras de washi rojo, tanto por todo el exterior del borde, como por la parte de delante, con unas cuantas tiras.

Después monté el reloj, volviendo a atornillar los tornillos con mi navajilla, y listo.


Reloj como nuevo.



¿Tienes algún reloj parecido?



Cambio de look a un reloj de cocina

Tunear funda de móvil con Washi Tape

Paseando por los blogs de mi lista de lectura topé con que Mummy and Annie se han lanzado a crear la “washipedia”, mola, eh? Tomando la idea de la wikipedia (la mayor enciclopedia del mundo donde el contenido es añadido y editado por usuarios) han decidido crear su propia selección de usos del washi donde los usuarios seremos los que vayamos añadiendo contenido.

De momento ya les he pasado algún post donde utilizo el washi y como estoy totalmente enganchado a este celo japonés busqué ideas para darles más uso.
“Cala Coru” en un comentario me dio varias ideas, pero una llamó especialmente mi atención: forrar el móvil.
En un principio me dije: “Cómo voy a forrar mi querido móvil con washi!!!???”
Pero luego pensé en la funda, un poco sosa ella.
Así que empecé con una típica funda con tapa, es esta:

Busqué un washi con el que poder recubrirla, me gustó este ya que se puede crear una trama uniendo varias tiras.
Una vez puestas las tiras me acordé de otro comentario, de Victoria, que decía: para que no se despegue el washi le pongo Alkyl. Como yo soy más básico, y no sé ni qué es eso del Alkyl le puse barniz en espray, 3 pasadas fueron suficientes para que quedara un tacto suave y además protegido. Para barnizar con espray has de recubrir las partes que no quieres que se manchen!
Y así es como ha quedado mi funda tuneada. Me encanta y además es única!

EDITO: otra vez se me ha roto el móvil!!!! y esta vez parece ser que no tiene arreglo… GRRRR

Tunear funda de móvil con Washi Tape