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Hacer macetero con garrafa de lejía

Me gustan los típicos tópicos y darle vuelta de rosca a lo que no me gustan para amoldarlo a mí.
Quizás pienses, qué c*** dice este ahora?
Sencillo, estamos acostumbrados a ver ciertas cosas (espantosas) que tenemos asimiladas como normales pero que con un pequeño tuneo quedan un poco más aceptables, y es que… Nunca has visto una garrafa de lejía aprovechada como macetero? Apuesto que sí.
Como adicto a la lejía y amoniaco (también al suavizante para la ropa, que le haremos) que soy, en casa gasto litros y litros y cada vez que tiraba una garrafa sentía como si traicionara los principios de yonolotiraria. El otro día me levanté inspirado y pensé en homenajear esos feos envases amarillos y “salvar” uno del contenedor de envases.
Ahí va el paso a paso:

Aquí tenéis los materiales, como la mayoría de las veces no hace falta salir a por nada, ya que los tenía por casa. El retal me lo dio mi hermana, una virtuosa de la costura que junto con Serafín hacen cosas chulísimas para el hogar: cortinas, colchas, cojines, tapizados… Les tengo que pedir permiso para colgar algún trabajo suyo, como un almohadón para dormitorio infantil con forma de tabla de surf que me dejó “to loco”.

Seguimos con la materia prima del tuneo: además del retal usaremos tijeras, mi siempre admirada pistolita de cola termoadhesiva y cómo no la garrafa de lejía.
-Empezamos tomando como medida una maceta que tengamos por casa para que una vez acabado el macetero quede justo a la medida. Cortamos. La parte que nos sobra ya puede ir a la bolsa de reciclaje de envases 😉
-Lo siguiente será cortar el retal de polipiel. Primero lo cortas un poco a ojo y pillando como medida el envase cortas ajustando, pero dejando sobrante tanto por arriba (la parte que quedará abierta) como por abajo, en el “culo”.
-Con la cola bien calentita pones una tira a lo largo de todo el retal y forras.
-Tendrás un cilindro ya forrado. Con los sobrantes de los que hablaba antes.
-Por el “culo” (como me gusta llamarlo así) lo pegaremos sin compasión haciendo dobleces y poniendo pegotes de cola. Presionaremos con los dedos para que queden ajustados (Caution, la cola quema!)
-Arriba será más fácil, una tira de cola por la parte interior del borde y doblar para dentro el retal.
-Ya tenemos lo que era una garrafa convertida en un macetero “hand made”. Me encanta el efecto de saco que he conseguido. Como decía al principio había tomado como medida una maceta que tenía por casa que era un aloe que me había dado mi madre hace unos años. Tengo comprobado que en verano dentro de casa luce mejor, así que lo he incluido en mi dormitorio y ahora decora una estantería que hasta ahora le faltaba “algo”.
Además, gracias a su nuevo envoltorio la puedo regar sin miedo a que me estropee los muebles ya que el agua queda recogida en mi MACETERO LOW COST.
Tú también aprovechas las garrafas para utilizarlas como macetero?

Hacer macetero con garrafa de lejía