DIY Caja para mantas

¡¡Hola y buenos días!!
Cinco meses sin publicar…cinco meses sin parar de trabajar! Y aunque he hecho mis cosillas para la terraza durante todo el verano, no me paré a publicarlo en el blog. Pero ahora que he acabado el contrato y no sé qué me deparará el futuro, voy a aprovechar de mientras para descansar, hacer lo que más me gusta que es crear y reciclar, y sobretodo, enseñároslo!
Para empezar os enseño lo primero que he hecho en estos dos días que llevo parada, ya que se acerca el fresquete, porque le está costando lo suyo…Una cajita para guardar las mantas.
¡Adelante!

La caja la cogí del sitio donde trabajaba, era una caja de vino perfecta, con una altura ideal para guardar cosas, así que… aproveché que dos días antes había quitado la escalera del salón donde colocaba las mantas para darle ese uso.

Como estaba tan limpita y quería algún toque de madera natural en el comedor, decidí dejarla tal cual, excepto en los laterales, que la forré con decoupage para darle algo de color.
Tenía unas servilletas de Tiger sin estrenar que me enamoraron nada más verlas, y aprovechando que mi salón tiene mucho toque rosa, turquesa y verde, me pareció perfecta.

Antes de colocar las servilletas, pinté los laterales de color blanco, para que resaltaran más los colores de la servilleta.
Se coloca el pegamento y se extiende con una brocha por toda la cara, se coloca la servilleta con cuidado y se va alisando poniendo una funda de plástico encima, y apretando con una servilleta haciendo círculos.
Una vez hecho esto, retiramos la funda de plástico y dejamos secar. 
Cuando ya está seco, lijamos por todos los bordes y se queda un borde perfecto.

De hace ya tiempo tengo guardadas un montón de patas de varios tipos que me encontré en su momento en un contenedor, así que aprovechando que de este tipo tenía varias y no eran muy altas, se le cortaron los tornillos que venían en ellas y las pinté con spray color blanco.

Una vez secas las pegué con Pattex no más clavos, ya que no iba a ser algo que soportara peso, y así no dejaba clavos a la vista.

Lo único que tuve que comprar fue fieltro adhesivo para no rallar el suelo y listo!

Espero que os haya gustado esta idea y espero que me volváis a ver pronto por aquí!

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