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diy: caja envejecida y decorada con transfer

Hoy os enseño cómo he decorado una caja de madera utilizando la técnica del transfer. Es algo que me gusta mucho, porque nos ofrece miles de posibilidades. Ya la utilicé con el capazo, el tote bag o la camiseta.
En esta ocasión, quise decorar la caja que recibí de Urbanbites y que os enseñé aquí. Así tal cual es preciosa, pero quería algo más luminoso. Me decanté, además, por las monsteras, que tanto se llevan ahora. Para ello, empleé el dibujo que hice para una de las láminas semanales.
Utilicé, además, la cola Pegadecor, que me enviaron para que probara. Es un producto nuevo, y diferente, ya que crea una película autoadhesiva, como si usásemos celo de doble capa, pero que tiene un montón de aplicaciones en manualidades y diversas técnicas. Os recomiendo que le echéis un vistazo a su web. Yo me he quedado sorprendida con el producto, porque además el resultado final ha sido mejor que con otras colas especiales para transfer que usé en el pasado.

Para hacerlo, necesitaremos:
Barniz craquelador
Pintura clara
Cola transfer
– Pinceles
– Una imagen impresa con láser
Agua
– Un paño
Barniz o cola para proteger el resultado final

Tanto la pintura chalk paint como el barniz son los que utilicé cuando le di un lavado de cara a la mesa Lack. En ese enlace podéis encontrar más información, aunque ya hay muchas marcas o opciones diferentes en el mercado.
El primer paso es dar una capa a toda la caja con el barniz de efecto craquelador. Es transparente y queda algo brillante. Deberemos dejar secar unas tres horas.
Después llega el paso de la pintura. Yo usé un pincel de cerdas algo duras y no me esmeré demasiado, porque buscaba ese efecto “imperfecto”. Después dejamos secar la pintura, aproximadamente una hora. Veréis cómo poco a poco aparece el efecto “craquelado”. En este punto, podemos barnizar o encerar.
Cuando ya tenemos lista la primera parte, damos paso al transfer. Para ello, necesitamos que la imagen a utilizar esté impresa con láser, no valen las impresoras de cartuchos. Si no tenéis en casa, podéis llevarlo a una copistería. Debéis de tener en cuenta que la tinta blanca no existe, por lo que las partes claras de vuestra imagen luego se verán transparentes.
Como os he dicho arriba, yo utilicé la cola acrílica de PegaDecor. Me ha dejado muy sorprendida, porque es muy versátil y aparte del transfer permite utilizar otras muchas técnicas. Ya os enseñaré más opciones cuando las pruebe.
Simplemente debemos aplicar con un pincel una fina capa sobre nuestra imagen recortada, colocar sobre la madera y eliminar el restante alisando la base. Para ello, podemos usar un papel doblado, una espátula, una regla…
Dejamos secar (yo lo hice de un día para otro), y después, con un paño humedecido, vamos frotando hasta que empiece a salir la “virutilla”, se vaya cayendo el papel y aparezca nuestro dibujo.
Si cuando seque se queda demasiado blanco, repite el proceso, significa que aún quedan restos de papel. No obstante, no esperéis que quede el color vivo al 100% y tampoco os volváis locos frotando, porque lo que conseguiréis será levantar el dibujo.
Cuando hayamos terminado, podemos volver a barnizar o encerar para proteger el dibujo para siempre. ¡Y listo!
Me he animado de nuevo con un vídeo. No estoy contenta el 100% con el resultado por los problemas de luz, pero aun así creo que cumple su función de enseñar cómo se hace. En esto de los vídeos estoy aprendiendo y espero ir mejorando poco a poco 🙂
Como digo, con el transfer podemos utilizar la imagen que queramos, siempre que esté impresa con láser. Os recomiendo que la superficie sea clara. Por eso yo pinté primero de blanco 🙂
¡Y eso es todo por hoy! Espero que os haya gustado 🙂

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