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diy: bolsa de ciervo

Hoy os voy a enseñar cómo podemos hacer una bolsa muy mona con forma de ciervo. Porque, ya sabéis, a la hora de regalar no solo importa el interior… ¡Un regalo bien presentado mola mucho más! Y este es fácil y adorable. ¡Vamos al lío!
Para hacerlo, yo utilicé:

Plantilla de bolsa
Papel kraft y plateado
Celo doble capa
Lana para un pompón
Encuadernadores
Rotulador negro
Tijeras, lápiz

Lo primero que necesitamos es la plantilla para hacer la forma de la bolsa. Podemos imprimirla en un papel un poco más grueso y conservarla para hacer tantas bolsas como queramos. Podéis descargarla aquí.
El siguiente paso es copiarla al papel que vamos a utilizar. Yo empleé papel kraft, pero no de envolver, sino un poco más grueso que un folio, para que tenga resistencia. Pero podéis emplear el que queráis. 
Marcamos todos los dobleces. El montaje es muy sencillo. Tan solo hay que aplicar adhesivo en tres de las pestañas por un lado, y en la cuarta pestaña por el otro. La cuarta será la que quede por encima de todas. Luego aplicamos adhesivo en la pestaña lateral y ¡listo!
Para cerrarla por arriba, doblamos un poco los laterales, dejando el doblez suelto por el centro pero apretando ya llegando a la parte final. Creo que en la foto se ve mejor que en mis palabras 😛
¡Y ya tenemos la bolsa terminada! Ahora toca decorarla. En mi caso, opté por hacer un ciervo, pero como la base de la bolsa es neutra podéis hacer lo que queráis. Otro animal, una casita, dibujar sobre el papel… ¡Hay mil opciones!
Para el ciervo, recorté dos orejitas en el mismo papel kraft, y luego hice unos cuernos en el papel plateado. Como veis, todo a mano, usando una de ellas de plantilla para la otra. Todo muy casero 😛 
Para la cara, hice un pequeño pompón rojo (como veis, dista mucho de ser perfecto), y pinté los ojos con rotulador. En este punto, también podéis usar pegatinas, ojos saltones de plástico, una bola de papel roja para la nariz… ¡Lo que tengáis por casa!
El último paso es cerrar la bolsa. Podéis hacer un doblez y pegarla por detrás, coserla, aplicar celo de doble capa por dentro… Pero yo opté por los encuadernadores. Ya sabéis que me encanta usarlos porque son muy cómodos, dan un toque genial y, en este caso, permiten que las orejitas y los cuernos se mueva, lo que aporta un plus de “bonitismo” 😛 Y así no la tienen que estropear mucho para abrirla.
¡Y listo! Ya está nuestra bolsa preparada para sorprender, tanto por dentro como por fuera.
¿A que es una monada?

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